Un estudio europeo calcula el potencial de la economía circular. El mantenimiento, la reparación y la segunda mano pueden contribuir a reducir el consumo de recursos, también en fotografía.
Casi mil millones de toneladas de gases de efecto invernadero: esa es la reducción potencial de la huella climática del consumo europeo estimada en un análisis de la Agencia Europea de Medio Ambiente. Publicado en mayo de 2026, el estudio examina 17 medidas de economía circular, desde la vida útil de los edificios hasta la movilidad compartida y la duración de los aparatos electrónicos.
El resultado señala una posibilidad concreta: aprovechar mejor los recursos que ya hemos convertido en productos. Cuidar, reparar y reutilizar forman parte de una estrategia ambiental que también afecta a los objetos cotidianos.
Qué significa ese 22 %
En el escenario más ambicioso, las medidas analizadas podrían reducir un 22 % la huella climática del consumo de la UE: unos 944 millones de toneladas de CO₂ equivalente, la unidad que permite comparar el efecto de distintos gases de efecto invernadero.
El cálculo incluye los impactos generados fuera de Europa para fabricar lo que consumimos aquí. La vivienda, la movilidad y la alimentación representan conjuntamente hasta el 85 % de la reducción estimada.
Se trata de un potencial condicionado por los supuestos del modelo y por la aplicación de las medidas. El informe técnico compara una situación de referencia con escenarios alternativos. No mide un ahorro ya conseguido ni ofrece una previsión automática: los cambios en la economía, los precios y los hábitos pueden modificar el resultado.
La vida de un producto continúa después de su primer propietario
Cuando sustituimos un objeto, puede terminar nuestra relación con él sin que haya terminado su vida útil. La Agencia Europea de Medio Ambiente distingue entre la sustitución y el final del uso efectivo. Un dispositivo que pasa a otra persona sigue activo; uno olvidado en un cajón queda en pausa, aunque todavía funcione.
En fotografía, la diferencia es fácil de reconocer. Un objetivo que ya no utilizamos porque hemos cambiado de especialidad puede seguir sirviendo a otro fotógrafo si vuelve al mercado.
Reutilizar conserva la función del objeto. Reciclar permite recuperar sus materiales. Son etapas diferentes, cuya conveniencia depende del estado del producto y de sus posibilidades de seguir utilizándose.
El mantenimiento empieza antes de la avería
Alargar la vida útil requiere productos reparables, asistencia accesible y piezas de repuesto. El análisis de la agencia sobre electrónica identifica obstáculos concretos: reparaciones difíciles, costes elevados frente a un producto nuevo e incompatibilidades entre hardware y software. A ello se suma la sustitución de aparatos que aún funcionan cuando aparecen modelos posteriores.
Para quien fotografía, conviene partir de las necesidades reales. ¿La cámara sigue ofreciendo los resultados deseados? ¿La limitación afecta a una función necesaria, a una avería reparable o a una característica que apenas se utilizaría?
Esta revisión ayuda a decidir dónde intervenir. Para cuidar el equipo, sigue las indicaciones del fabricante y deja las operaciones delicadas en manos de personal competente.
Cuándo aporta un beneficio ambiental la segunda mano
El beneficio también depende de lo que sustituye la compra. Un producto usado que evita o retrasa comprar uno nuevo tiene un efecto distinto de otro que se añade al equipo y acaba sin utilizarse.
La agencia recuerda que una mayor duración no implica siempre una reducción equivalente en las ventas de productos nuevos. Hay que considerar cómo cambia el consumo en su conjunto.
Reparar también requiere materiales y, en ocasiones, transporte. Para aparatos con un consumo energético elevado durante su uso, conviene comparar el impacto de fabricar el sustituto con el de seguir usando el equipo existente.
Por eso no existe un porcentaje universal de emisiones ahorradas al comprar una cámara usada. Haría falta analizar el producto y sus alternativas. Utilizar durante más tiempo aquello que aún satisface una necesidad puede, sin embargo, reducir la demanda de nuevos recursos.
La perspectiva española: conservar el valor de lo que ya existe
El MITECO describe la economía circular como un modelo que mantiene el valor de productos, materiales y recursos durante el mayor tiempo posible y reduce la generación de residuos. Aplicado al equipo fotográfico, este enfoque invita a revisar su utilidad antes de sustituirlo: mantener una cámara operativa o dar salida a un objetivo que ya no se utiliza permite aprovechar su función, más allá de recuperar sus materiales al final.
Una decisión concreta para tu próximo equipo
El mercado de segunda mano permite que el material pase entre personas con necesidades diferentes. RCE Foto compra, acepta a cambio y vende equipo fotográfico usado, revisado y probado.
Antes de tu próxima compra, revisa qué utilizas, qué necesita una comprobación y qué lleva tiempo guardado. Si realmente te falta una herramienta, consulta el catálogo de segunda mano de RCE Foto. Si tienes material que ya no usas, puedes solicitar una valoración para que vuelva a hacer fotografías.
Fuentes
EEA, The environmental and climate benefits of a circular economy, 19 de mayo de 2026. Potencial ambiental y climático de la economía circular.
ETC CE, Quantification of the Environmental Benefits of Circular Economy Actions, informe 2026/2, 19 de mayo de 2026. Escenarios y supuestos del modelo.
EEA, Product lifespans: monitoring trends in Europe, informe 16/2024, actualizado el 3 de marzo de 2025. Duración y uso efectivo de los productos.
EEA, Europe’s consumption in a circular economy: the benefits of longer-lasting electronics, briefing 02/2020. Beneficios y límites de prolongar la vida de la electrónica.
MITECO, Economía Circular, consultado el 29 de septiembre de 2026. Marco español para conservar el valor de productos y recursos.
Fotografías ilustrativas: iStock.com/golubovy; iStock.com/VisualStories.